Sí señor, ¡lo del sábado fue grande! Cada vez que lo pienso más contento me pongo, jeje.
Incontestable nuestra victoria 5-1 ante el líder Chilaut que plantó mucha batalla adelantándose en el marcador (ya es costumbre lo de encajar primero).
Hubo emoción a raudales, grandes goles, broncas, nervios, sustos (yo me encargué de dar un par de ellos, :-), hasta hubo jiu-jitsu! ... y Chilaut acabó desquiciado.
Incontestable nuestra victoria 5-1 ante el líder Chilaut que plantó mucha batalla adelantándose en el marcador (ya es costumbre lo de encajar primero).
Hubo emoción a raudales, grandes goles, broncas, nervios, sustos (yo me encargué de dar un par de ellos, :-), hasta hubo jiu-jitsu! ... y Chilaut acabó desquiciado.
En definitiva un partidazo intensísimo de los que no nos suelen salir en las citas importantes. Sin duda el equipo rindió al más alto nivel.
Tras recibir un gol en contra nada más empezar, tuvimos unos minutos de agobio que hacían temer lo peor, no encontrábamos el camino hacia la portería de Chilaut, y ellos ya tenían el camino aprendido para llegar a la nuestra. Pero de pronto el partido empezó a cambiar, el mediocampo (Juanjo, Fernando, Carlos y Jose) empezó a controlar el juego y a hilar jugadas. Fruto de la presión, Jose robó un balón dentro del área y fue derribado por el defensa. El arbitró pitó penalti y Jose marcó de potente derechazo rozando el palo. Ya estábamos metidos en el partido, pero el empate no servía para nada: ganar o ganar.
En el descanso, no faltaron los ánimos de Norma, Laura y consejos de los padres.
Al poco de comenzar la segunda mitad, ocurrió una jugada decisiva. Tras recuperar el balón limpiamente en la banda derecha, se escuchó un silbato, y todos los jugadores se quedaron parados: "¿Pero qué pitas?", le chilló en ese momento alguien al árbitro, que encogiendose de hombros hizo ver que no había sido él. Rápidamente repuestos de la confusión, enviamos el balón al área y tras un primer remate a bocajarro que paró el portero, Miguel remachó desde dentro del área pequeña. Era el 2-1 y no sólo se nos ponía el partido de cara, también la Liga...
Ahí empezó el cabreo de los jugadores del Chilaut, que pagaron su poca velocidad de reacción con el árbitro. La bronca continuó durante toda la segunda parte, pero lo que no esperaban era que les cayeran 3 goles más.
El tercero fue marca de la casa: balón largo desde la portería, Franchu gana la posición en la frontal del área y la cede con la cabeza a un lado para que Jose fusile al portero. ¡Golazo!
Después de eso entramos en la dinámica que más nos gusta, y la que mejor se nos da. Con el partido a nuestro favor y el rival atacando en tromba, la aguerrida defensa del SHR formada por Cheme, Boro y Chema se crece para echar el cerrojo a la portería, y los contragolpes nos sirven para matar el partido.
Faltaban por llegar dos goles de Fernando. El primero fue en una falta inteligentemente ejecutada por Carlos: en lugar de disparar se la pone a Fer, desmarcado dentro del área a la izquierda de la barrera, quién de un potente zurdazo bate al portero. Más tarde llegaría el segundo, en una de las últimas jugadas en la que se quedó sólo contra el portero.
El pitido final llegó en medio de una tangana en la que Juanjo recibió una cobarde colleja por la espalda y al agresor le dió por demostrar su poco sentido del ridículo poniéndose en posición de defensa estilo jiu-jitsu, jeje...
Tras esta victoria la Liga pinta de otro color. Quedan cinco partidos, cinco auténticas finales en las que se decidirá todo.
Tras recibir un gol en contra nada más empezar, tuvimos unos minutos de agobio que hacían temer lo peor, no encontrábamos el camino hacia la portería de Chilaut, y ellos ya tenían el camino aprendido para llegar a la nuestra. Pero de pronto el partido empezó a cambiar, el mediocampo (Juanjo, Fernando, Carlos y Jose) empezó a controlar el juego y a hilar jugadas. Fruto de la presión, Jose robó un balón dentro del área y fue derribado por el defensa. El arbitró pitó penalti y Jose marcó de potente derechazo rozando el palo. Ya estábamos metidos en el partido, pero el empate no servía para nada: ganar o ganar.
En el descanso, no faltaron los ánimos de Norma, Laura y consejos de los padres.
Al poco de comenzar la segunda mitad, ocurrió una jugada decisiva. Tras recuperar el balón limpiamente en la banda derecha, se escuchó un silbato, y todos los jugadores se quedaron parados: "¿Pero qué pitas?", le chilló en ese momento alguien al árbitro, que encogiendose de hombros hizo ver que no había sido él. Rápidamente repuestos de la confusión, enviamos el balón al área y tras un primer remate a bocajarro que paró el portero, Miguel remachó desde dentro del área pequeña. Era el 2-1 y no sólo se nos ponía el partido de cara, también la Liga...
Ahí empezó el cabreo de los jugadores del Chilaut, que pagaron su poca velocidad de reacción con el árbitro. La bronca continuó durante toda la segunda parte, pero lo que no esperaban era que les cayeran 3 goles más.
El tercero fue marca de la casa: balón largo desde la portería, Franchu gana la posición en la frontal del área y la cede con la cabeza a un lado para que Jose fusile al portero. ¡Golazo!
Después de eso entramos en la dinámica que más nos gusta, y la que mejor se nos da. Con el partido a nuestro favor y el rival atacando en tromba, la aguerrida defensa del SHR formada por Cheme, Boro y Chema se crece para echar el cerrojo a la portería, y los contragolpes nos sirven para matar el partido.
Faltaban por llegar dos goles de Fernando. El primero fue en una falta inteligentemente ejecutada por Carlos: en lugar de disparar se la pone a Fer, desmarcado dentro del área a la izquierda de la barrera, quién de un potente zurdazo bate al portero. Más tarde llegaría el segundo, en una de las últimas jugadas en la que se quedó sólo contra el portero.
El pitido final llegó en medio de una tangana en la que Juanjo recibió una cobarde colleja por la espalda y al agresor le dió por demostrar su poco sentido del ridículo poniéndose en posición de defensa estilo jiu-jitsu, jeje...
Tras esta victoria la Liga pinta de otro color. Quedan cinco partidos, cinco auténticas finales en las que se decidirá todo.
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